Aún puedo huir, lo he hecho siempre. Una ventana, un salto y correr lo más que pueda, así tendría un día más. ¿Y para qué? estoy cansada, harta, hastiada a más no poder de huir siempre, de no enfrentarme a nada y dejar que otros elijan por mi.
Soy cobarde, y lo sé, mi vida ha sido desde que recuerdo un continuo devenir entre la huida y la cobardía de no atreverme jamás a luchar por mi, ni por nadie.
Aprendí a ser casi invisible y a correr cuando fuese necesario.
No hay comentarios:
Publicar un comentario