Me dijo en su volá.
Estaba raro y yo más lucida que nunca, me abrazó tan fuerte y durante tanto tiempo que le creí.
Hacía frío, pero el sol y su sensación de calor nos hacían tantas cosquillas que nos reímos como por diez minutos sin parar. Ahí, justo ahí dije: tengo más cuea que la cresta.
¿Estaría aquí tirada al sol sintiendo lo mejor del mundo si no hubiera estudiado en un colegio técnico que me llevó a hacer la practica en un laboratorio dónde conocí la carrera que estudio que me llevó a entrar en la universidad dónde nos conocimos para que a través de ti conociera un montón de gente maravillosa que me quiere?
Tengo cuea, insisto.
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