Siempre que llovió, paró.

Estoy un poco enferma, no sé muy bien de qué (de la mente dirían por ahí).
Siento que vengo cayendo hace rato, pero aún no me azoto contra el suelo.
No puedo explicar lo que se siente al ir cayendo tan lento -¿o tan rápido?- ni velocidades distingo, solo sé que hay un replay infinito al mismo disco. Ese disco que no me recuerda a nadie, o por lo menos a nadie más que a mi.
Experimentar cuánto tiempo puedo estar sobre la cama sin moverme ya perdió la gracia.
No quiero mucho solo un poco de voluntad, un poco no más.
Ah, y algo para la mente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario